poesías inéditas

sola ella con sus
blancas palomas en los ojos
busca un manantial
dentro como un
anfibio
fúnebre de lamento infinito
contaba las horas y se alejaba más
hasta                            entre
la costanera
otoños, recuerdo el frío
pensar
punzante de melancolía
y la glorieta de nirvana
recorriendo tu inestable figura
como los vientos del sur
ni más entera ni sin dicha, al ver tus ojos
simiente proyecta, imagen pregunta
¿será por necesidad de ser tu árbol y el mío?
¿o esperanza vacía sólo de estar tan lejos?
astro, no te olvides de mí y las hermosas
ellas fueron mi enfermedad, mi libertad y mi alegría

yo también fui cristo pero en esa cruz que fue hecha para vos
y como un tarado te miraba y pensaba qué bella sos
yo tan bien fui cristo pero en esa cruz que fue hecha para vos
mientras vos saludabas a algunos conocidos, atrás estaban los que sabían
muy lejos
y yo los veía, yo los veía, yo los veía
pero no podía dejar de pensar qué bella sos qué bella sos qué bella sos
qué tarado qué tarado qué tarado

y el espíritu sonríe con uno
cercar el cuerpo
dolorido
ponerle rejas
sacar narices
y quedar adentro
subir los brazos
y sembrar afuera
la mente eleva           humana
despierta en forma de su propia variante
concreto como un abismo
las huellas del sol en la carne
como el pasado
fruto del pecado
la frecuencia de recordar
abstracto
en el cuerpo, en la vejez
gotean por la piel
calma con el pasado
remolcar la inaptitud es sobrevivir
las marcas en las mejillas de "ella"
la primera ola de espectáculos sangrientos
sangrosos
las pulpas del vino de la sista amando al
pornográfico diario cotidiano

antes de ayer

estoy parado en vos
con la guitarra colgando
es un hermoso el bebé
pero él se aleja
pierde deseo.
hazlo tan real
que no lo pueda ver
porque el infierno
es igual

algo en ésta (nuestra enorme pista)
me cae ok
nunca pudo volar ese aeroplano
mientras se ríe en su sillita ahora
quiero contarte         un minuto más nuestra canción

mientras me duermo en el vino mis copas se caen y hacen ruido
y despiertan a un feroz asesino
ese que clava su aguja
a la canción de cuna en mi oído
y es ahí cuando puedo escuchar
irreal
la carne muere
con frecuencia

abstracción
vejez
amargura
la piel oscura

en calma con el pasado
vivir

las mareas de "ella"
amando
pornográfico

lo irreal
tranquilo

indecisión

uno muere hasta la muerte

un mensaje en el contestador

vereda al río
se confunden los mundos

en la plaza
sola a la distancia

desequilibrio
                                   hasta el odio

       de matar hasta los hígados de la mentira
donde cuelguen en papel de oro
  como una entraña quieta de dolor y sangre
        los huecos quietos de mi cuerpo gotean llamas
    de veneno la tripa del cráneo de muerte en proa
             del tren de costas
en la ducha noche de los anteojos
  en el nombre de la canción porosa en las
                         enfermedades de la pija
en mil maneras de decir te quiero en una distancia
   acorde a mis impulsos
     la mandarina mandrágorade la estación de julio
            los collares enfermos de noche
la nostalgia de plena razón
                          las peleas
  discusiones
                            las enfermedades
       la piel
el olor
            la mentira el impulso de querer
         no poder
        la energía
                como vínculo vehículo
                    el entrenamiento
      las vicisitudes de un nuevo orfebre
  el pelo
 las verdades
                                          lo infinito
       los infinitos
    los trenes en marcha hacia un velorio en la costa
donde flota la avaricia de perder la isla en medio del
                mar.
     ilusión de pelos en el pectoral
  una ilusión de
                    largas varicelas
     una puerta al infinito
  la glotona hambre de los destierros
          la inquisidora mirada de los puertos a las islas
casas de un otoño gris sin marcha
  en la mirada de un ciempiés
            un andrógino pide
                                                 amor
    y no puede interferir en la ola de los asaltos
donde perdió sus amantes

ella deforme inusual
conforme hija de mil puta
ella y sus cordones de acero
una madre con sus cordones de acero,
se quebrarán
como agujas pequeñas en las cejas, en el orificio

anal
como una seda / cautelosa la víbora de acero,
cosecha
maiz y trigo ante el árbol quieto de la ausencia.
una sola rica fruta
mandarina - el ricor
de su espesura hecha a medida